Por Diana Rojas Duarte
Mientras para algunos es más fácil ir en los colectivos o buses quejándose por el interminable tráfico de la ciudad, el clima, la gente, el gobierno local en el país en el que viven, otros desearíamos estar allí, en ese lugar en el que dejamos nuestros pasos, nuestras mejores experiencias. Aquellos momentos y situaciones que hicieron que muchas veces nuestra piel se erizara de emoción, que las lágrimas emotivas salieran de nuestros ojos, fueron vividos en ese nuestro país, aquel que nos vio nacer.
País que no era ni primer mundista, ni tercer mundista, simplemente mi país… Mi país no tuvo reparo en darme su cultura, en formar la persona que soy, sin distinción de sexo, religión o clase social, me dio un gentilicio, me dio una identidad. Sin embargo cuántas veces desee nacer en aquellos lugares vistosos y tecnológicamente desarrollados, aquellos que los medios me mostraban como más avanzados desde todo punto de vista.
Hoy que no lo siento bajo mis pies, extraño todo, inclusive aquellas cosas de las que me quejaba, porque me di cuenta que nunca fui tan feliz como cuando tuve que hablar de sus playas, su gente, su deliciosa comida, me di cuenta que ser colombian@ es un sentir, es una pasión, como para mis amig@s argentin@s aquí lo es serlo.
Por una vez en la vida uno debería sin haberse alejado de su tierra, recorrerla como nunca, caminar por las calles mirando y apreciando cada esquina y rincón, correr por los parques, visitar los museos, y todo aquel lugar que frecuentemente recorre cotidianamente en esa tierra, inclusive tomar esa foto que generalmente parece ridícula porque uno piensa, “para qué si acá es donde vivo?” Porque cuando uno está lejos puede sentir lo que sentí yo el pasado 7 de agosto, viendo la televisión (momento nublado por la posesión del innombrable) cuando en la pantalla de CNN veo la imponente plaza de Bolívar, en ese momento contabilicé las fotos que tengo frente a ella y me di cuenta que tengo más en las hermosas plazas de ciudades argentinas que allí… Esas fotos están en mi corazón, pero nunca las valoré, no tanto como ahora.
Días pasados por casualidad caminando con mi madre cerca de plaza Miserere en Buenos Aires, encontramos una tienda de verduras (verdulería) en la que se veían una gran variedad de ellas, al entrar, algo en mi corazón saltó,snetimos una gran emoción dentro de nosotras cuando entre varias especies vegetales vimos un verde inexplicable no visto hacía más de 2 años… Era un plátano. Para quien lo tiene como lo fue para mí en el pasado, parece algo poco importante, pero para nosotras era como ver un oasis en el desierto, tanto que comerlo en esta casa fue un ritual con fotos y recuerdos de experiencias gastronómicas que rodeaban una suerte de nostalgia retrospectiva acompañada de momentos sentimentales y divertidos.
Hoy tengo un@s grandes amigos argentin@s con quienes tomar un mate es un grato momento de amistad y socialización, ya sea para ver un partido de futbol, charlar de cosas, pasar el frío… siempre el mate acompaña los momentos, pero eso sí tomar un tinto (café) en tierra argentina es todo un acontecimiento porque lleva a la explicación de la palabra (tinto), así como la alusión al olor y sabor del sabroso café colombiano, se siente una gran satisfacción cuando de café, clima y playas se trata, cuando es más valioso ver lo positivo de mi tierra tricolor, cimentada en su mayoría por los andes, mucho más que cuando se trata de una competición sin sentido, me di cuenta que el argentin@, sobre todo aquel que piso tierra colombiana, aprecia y valora mucho más esas buenas cosas, que los imaginarios trascendentalistas rodeados de juicios de valor basados en noticias malintencionadas y preparadas.
Amo mi tierra colombiana, y amo esta tierra argentina que me ha abrigado, hoy se que valorar, apreciar la belleza del lugar en el que vivo es tan importante como respirar, por eso aconsejo hacer uso de los sentidos y vivir intensamente la experiencia de vivir en nuestras tierras, así el día que te vas además del dolor desgarrante que sientes al sentir como se aleja ese majestuoso lugar, tienes dentro de ti la satisfacción de haber disfrutado cada momento y aún cuando lo extrañes como lo hago yo, serás feliz recordando y contando cada una de tus experiencias vividas.
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dire...
Hace 1 hora
lindas palabras opino = que tu argentina,colombia hermosos paises pero definitivamente mi corazon esta en colombia pero eso si parte se queda en argentina en donde vivo actualmente y feliz de estar ak apesar que dia a dia extraño mas y mas mi pais COLOMBIA
ResponderEliminarGracias por tu comentario. Sí, hay que amar la tierra que nos vió nacer, pero apreciar y valorar la que hoy nos abriga. Saludos
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