En Colombia (por no adentrarme en otro país que también conozco) año tras año se celebran distintas ocasiones, entre fiestas religiosas, fiestas patrias y otras fiestas copiadas de otras tradiciones y consumismo del "primer mundo", aclarando que no sólo las celebraciones tomamos de ellos, sobre todo de los ciudadanos del Norte de América, los colombianos usamos palabras derivadas del inglés para denominar cosas, parqueadero (parking), perro caliente (hot dog) entre otras, celebramos el "Halloween", decoramos en Navidad con Santa Claus o Papá Noel y ahora el "Día de San Valentín" día que anteriormente no se conocía, en septiembre todos esperábamos jugar el amigo secreto y celebrábamos el día del amor y la amistad. Llámese "San Valentin" a lo Yankee o Amor y Amistad, este día es una insignificancia al igual que cualquier fiesta capitalista que se celebra para hacer dinero, en la que todos o casi todos caemos, es más, damos regalitos, llenamos restaurantes, bares y hasta nos sentimos tristes si no nos felicitan; si a toda esa farza le sumamos el hecho que casi todas las mujeres somos sensibles por estar solas en una fecha rodeada de rositas, tarjeticas, chocolates, florecitas, canciones, serenatas, invitaciones románticas... El día se vuelve más tétrico aún. Ese amor infinito, del por siempre jamás, de príncipe azúl inventado en los cuentos de hadas yankees, no son más que una farza al igual que la mujer físicamente perfecta, encarnada en una muñeca horrible llamada Barbie (Yankee también)...Tratemos de cambiar el esperar una fecha (y encima nada nuestra) para felicitar y amar, más bien tratemos de dar afecto todos los días y que las costumbres capitalistas y poco colombianas empiecen a quedar atrás haciendo que las costumbres y tradiciones autóctonas sean más respetadas por cada uno de nosotros.
El amor no se demuestra con flores y regalos, el amor se demuestra haciendo de la vida misma un regalo.