jueves, 5 de marzo de 2009

¿Bailamos? ©

Por Nanis ©

Desde muy niña, bailar hizo parte de mi vida, yo no sabía si era bueno, si era divertido, si era bueno para la salud ni nada parecido, yo sólo movía mi cuerpo al son de alguna salsita, en ese tiempo "Fruko y sus Tesos", o de algún merengue dominicano, como "El jardinero", tenía la compañía perfecta para practicar nuevos pasos que veía en los adultos de mi familia, a quienes veía como héroes cuando en las fiestas familiares todos hacían pasos similares que terminaban generalmente en una ronda en la que se aplaudía mientras otro u otra valiente, en el centro movía la cadera con gran soltura, yo sólo miraba con atención y trataba de repetir de alguna manera alguno de los pasos que veía. En la escuela siendo apenas una niña, me deleitaba aprendiendo a bailar el folclor de mi tierra colombiana, además de hacer presentaciones y muestras de lo que aprendía, lo mismo sucedió en la secundaria y con menos intensidad, en la Universidad.

Es así como el baile empezó a hacer parte de mi vida, en compañía de mis primas y hermano, tratábamos siempre de aprender y reproducir nuevos pasos en los ritmos que estuvieran de moda por ese tiempo, fueron realmente momentos muy especiales que marcaron nuestras vidas y que sin darnos cuenta estaban generando en nosotros cierta unión especial y fraternal que jamás pudimos desligar.

Al pasar de los años y siguiendo un camino cada uno, el baile estaba presente en unos y en otros por ahí perdido y limitado a algunos fines de semana o reuniones familiares, pero siempre haciendo de los momentos una alegría y un desahogo de todas las presiones que la vida adulta trae consigo, para algunos quedó como un recuerdo, para otros como un hobbie y para otros incluso una profesión! Es decir, el baile sigue ahí.

Analizando entonces, y gracias al aporte bibliográfico de mi prima, me doy cuenta que una de las actividades físicas más completas que se puede realizar, es precisamente, el baile, ya que además de realizarse un trabajo motríz importante, en el que se incluyen casi todos los grupos musculares, se ejecutan según los expertos*, importantes funciones del cerebro humano como lo son la integración del ritmo, la sincronización a estímulos externos, la coordinación corporal y la ubicación espacial, entre otras. De acuerdo a lo anterior, el baile o la danza como también se llama, resulta ser un estimulante cerebral único, que permite desarrollar funciones que con pocas actividades se puede llevar a cabo.

Y es que el cerebro tiene múltiples funciones, todas ellas previstas para ser desarrolladas por el hombre para su bien y disfrute, sin embargo el hombre limita su capacidad al no ejercitar todas ellas, por eso me parece importante resaltar el baile como uno de ellos, pues realizando éste no sólo se consigue diversión sino la estimulación de varios de los centros nerviosos ubicados en el Sistema Nervioso Central, entre ellos, según una investigación realizada a 10 bailarines expertos, mediante TEP* se encontró en resumen las zonas estimuladas al llevar a cabo la actividad de la danza, con y sin música y con diferentes situaciones evaluadas, se concluyó que el vermis anterior del cerebelo se estimula en lo relacionado al movimiento y entrenamiento de los pasos de baile; cuando la música escuchada era métrica, el movimiento se centraba en el putamen, cuando NO el movimiento era guiado por el tálamo; la navegación espacial de la pierna durante la danza es controlada por el lóbulo parietal superior, además en la danza gran parte del cerebro se activa en torno de una misma actividad.

Esta investigación es importante para comprender más a fondo lo que pasa en nuestro cerebro cuando bailamos, además de ellos, es fácil entender que ejecutamos muchas otras funciones que de igual manera están controladas por el Sistema Nervioso Central, como lo son, la vista, la audición, el control del tono muscular, el equilibrio, la coordinación, además de realizar un ejercicio cardiovascular importante que contribuye como bien se entiende, a tener equilibrio a nivel cardíaco.

Después de entender y ser conciente de todos estos beneficios, dudo mucho que alguien a quien le interese su equilibrio físico y emocional, se niegue una vez más a bailar, con mayor frecuencia las mujeres deberíamos contestar "Siii claro" a la pregunta "¿bailamos?", y disfrutar de todos estos beneficios. Además es de los pocos ejercicios que podemos realizar en cualquier contexto, que no requiere horario especial, ni un arsenal de aparatos especiales para realizarlo, basta con tener ganas y una buena música de fondo.

Por otra parte y no siendo menos importante, la danza contribuye al fortalecimiento de la autoestima, permite que cada persona tenga un encuentro con su propio cuerpo y comunique sus emociones, además en muchos casos, contribuye a descargar muchas presiones y estrés familiares, sociales y personales, sería de vital importancia, crear el hábito del baile en los niños, quienes además de fortalecer todo lo que aquí se expresa y mucho más, aprenderán a compartir con sus pares, a tolerar al otro y a vencer barreras sociales creadas por el entorno.

Te invito a que bailes, baila en la casa, baila mientras trabajas, baila en la escuela, baila con tus amigos y amigas, baila los ritmos que te gusten, pero BAILA! Si no lo has hecho, nunca es tarde y no se requiere ser un experto, hazlo ahora, verás que bien que la pasarás y el bien que a tu cuerpo y mente le vendrá.


*FUENTES:

Este artículo se basó en un trabajo realizado por Sandra Rojas (mi prima, profesional en entrenamiento deportivo y experta en el tema) quien a su vez se basó en los siguientes autores:

Steven Brown, Michael J. Martinez and Lawrence M. Parsons
Research Imaging Center, University of Texas Health ScienceCenter at San Antonio, San Antonio, TX, USA
Department of Psychology, Simon FraserUniversity, Burnaby, BC, Canada
Department of Psychology, University ofSheffield, Sheffield, UK

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