Imágen: Elisabet Carrizo
Y ver que hoy día incluso las “bellas” y los “bellos” necesitan maquillaje a montón, Photoshop, movimientos y efectos especiales en las cámaras de video, para que un supuesto “defecto” no sea visto por los críticos, muchos de ellos y ellas deben permanecer la mayor parte del tiempo en un gimnasio evitando que un mínimo gramo de grasa se ubique de forma natural en su organismo, muchas de ellas deben "vender" su cuerpo a cambio de una portada en una revista medianamente importante… Debe ser absolutamente frustrante tener una vida cuyo sentido se basa en la superficialidad, en el intento por mostrar esa absurda perfección que no existe… Y para quienes estamos del otro lado de forma despiadada nos han creado una falsa imágen de perfección y han generado que maltratatemos nuestro cerebro dándole imágenes que al final sólo tienen por objetivo vender, comercializar con el ser humano.
Es aquí donde se empieza a desenredar este terrible nudo, el abuso del poder y el capitalismo han sido dos de los principales causantes de esta dura realidad, poderosas empresas dedicadas a la moda e incluso a artículos totalmente diferentes a ella a quienes no les basta con vender a exagerados costos los productos, sino que usan como gancho publicitario un cuerpo femenino generalmente desnudo o semidesnudo, cuerpos masculinos enormes, bronceados y atléticos, este ha sido el desagradable panorama que percibimos día a día y de forma cada vez más cruel y repetitiva en los comerciales televisivos, en cantidades de páginas en la mayoría de las revistas, y ahora también en la Internet.
Imágenes que a diario inundan cada vez más nuestros medios de comunicación, que hoy día sólo nos han dejado el sinsabor de mirarnos al espejo y sentirnos feos, escuchar frecuentemente a amigos, familiares, hijos… que no están conformes con su cuerpo, que tienen miedo de vivir la vida al no estar dentro del estándar falso creado por la sociedad, seguramente la mayor parte de la población, en su mayoría del género femenino, hemos tratado de iniciar dietas, nos hemos obligado a hacer cosas que no nos gustan, como hacer algún deporte, dejar de comer esos deliciosos postres que abundan en los centros comerciales, comer “Light” con ese horrible sabor artificial, dejar de comernos un helado sin dejar de pensar que estamos cometiendo un delito; todo porque deseamos sentirnos bien frente a ese monstruo llamado espejo, que con mucha frecuencia nos grita que hay algo que no debería estar donde está, es así como ganar auto-aceptación, autoestima está siendo cada vez más la lucha interna más propagada en el subconsciente de muchas más personas de las que creemos.
Es así como existen en el mundo mujeres arriesgando su vida en un quirófano tratando de “arreglar” los supuestos defectos que ellas creen tener, y que un porcentaje alto de personas del género masculino exigen basándose en mentiras; un hombre que necesita a su lado una mujer que reúna los requisitos estandarizados por el medio, es un hombre que no vale la pena como ser humano y una mujer que no valore su propio cuerpo y desee satisfacer ese tipo de hombre, es una mujer a quien le hace falta trabajar en sí misma y en los potenciales internos que seguramente son superiores a los que ella se ha encargado de desarrollar. De igual manera una mujer que pretenda tener un hombre dedicado al gimnasio y a las dietas, es una mujer que pocas aspiraciones tiene en la vida.
Con esto no quiero decir que ir al gimnasio, hacer deporte, cuidarse en las comidas, querer verse bien, entre otras cosas sea malo, pues cuidarse y tener una buena salud física también genera estabilidad emocional y psicológica, lo que considero negativo es ir al extremo por una imagen errada que creemos ver frente a nosotros, tener en la mente la mayor parte del día sino todo el día, el fijo propósito de querer ser lo que no somos, no valorar nuestras facciones por no ser tipo revista, película o comercial de ropa íntima.
Refiriéndome a las mujeres, por pertenecer a este género, pienso que todas o la mayoría de nosotras alguna vez en la vida nos hemos cuestionado todo esto, y no por ello debemos sentirnos culpables, pero tenemos que entender de una vez por todas que tenemos múltiples cualidades que son mucho más importantes que hacer caso de los ya nombrados falsos estándares de belleza. No permitamos más que los medios y la sociedad dañen la percepción que tenemos de nosotras mismas, que no nos deja comer tranquilas, ni vivir en paz, ni ponernos la ropa con la que nos sentimos más cómodos, ni decir o hacer millones de cosas positivas que nos sirven a nosotras mismas e incluso a nuestra familia y a la sociedad. Doy este consejo también al sexo opuesto, para aquellos que también se lo han cuestionado. No permitamos que todas estas mentiras que nos han inundado a nosotros, lastimen a nuestros hijos también, combatamos de una vez por todas la anorexia, la bulimia, la drogadicción, el alcoholismo, el libertinaje sexual; empecemos por nosotros mismos, seamos conscientes de la realidad y no nos dejemos convencer más de esos emporios capitalistas, no sigamos su juego y luchemos por ser mejores para nosotros mismos y para lograr un mejor futuro, pero no esperemos que llegue, pues el presente es hoy, pero el futuro ya llegó, es mañana.